
En un principio, cuando el niño es pequeño, basta pasar una gasa húmeda por sus primeros dientes para así retirar los residuos de leche que han quedado después de la lactancia.
Una vez el niño va creciendo es conveniente inculcarle el habito del cepillado. Para ello es conveniente el que se cepille de los dientes a la vez con sus padres para así desarrollar el hábito de la imitación. Hacia los cinco o seis años es cuando el niño ya podrá cepillarse los dientes solo (siempre bajo supervisión).
Por los que respecta a las características de los cepillos a utilizar es preciso que el cabezal de los mismos sea pequeño (para así abarcar toda la zona bucal). A la vez su tamaño debe ser adecuado para que el niño lo maneje con seguridad. Las cerdas del cepillo es conveniente sean redondas y más bien blandas. seguir leyendo …
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Aproximadamente un 20 % de los niños de manera habitual (según los expertos) les huele mal el aliento (halitosis) siendo ello motivo de consulta pediátrica.
Parece ser que el 20% los niños presentan mal aliento (halitosis) en ocasiones coincidiendo con una infección bucal (pircing, etc.) u otras veces con la presencia de algún proceso del tracto respiratorio (amigdalitis, cuerpo extraño nasal, etc.), digestivo o general.
Parece ser que el 80 % de las bacterias de la cavidad bucal anidan en la lengua y de este porcentaje el 60% se hallan en la parte posterior de la misma. Esta es la razón por la que los niños no deben olvidar limpiarse la lengua al proceder a efectuar la higiene bucal. Es pues importante enseñarles desde la más pronta edad a completar su aseo dental diario con un cuidadoso barrido de la lengua con un cepillo (siempre de atrás hacia delante). El objetivo principal de tal maniobra es conseguir eliminar la placa bacteriana allí presente y por consiguiente aumentar o recuperar la sensación gustativa. (no hay que olvidar que las glándulas que la regulan se hallan en tal lugar).













