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La alimentación infantil durante el primer año de vida debe satisfacer las demandas de crecimiento siendo la lactancia materna el alimento ideal durante los seis primeros meses, puesto que además de cubrir las necesidades del recién nacido en nutrientes y defensas, ayuda, a madurar su tubo digestivo
En caso de que la lactancia materna no sea posible (por contraindicación médica o por ser insuficiente) hay que recurrir a las leches de formula elaboradas a partir de la leche de vaca y administradas en biberón las cuales favorecen y garantizan un adecuado crecimiento y desarrollo del recién nacido De entre ellas hay que señalar las leche de inicio o tipo 1 las cuales aseguran todos los nutrientes necesarios (grasas y proteínas) hasta los primeros 4-6 meses de vida y a partir de los 6 meses la leches de continuación o tipo 2 las cuales aporta además hierro y ácidos grasos esenciales.
Es a partir de este momento en que puede empezarse progresivamente y de manera paulatina con otros alimentos de fácil digestión Esta nueva etapa se la conoce como alimentación complementaria la cual puede definirse como aquella que comprende todo alimento sólido o líquido que no es leche materna ni de formula (artificial) aceptándose para su comienzo el haber cumplido los cuatro meses y no retrasarse mas de los seis meses.
Normalmente el alimento a introducir en esta etapa (tras la leche) son los cereales sin gluten (trigo, arroz, maíz) en forma de papillas claras las cuales presentan una excelente concentración de nutrientes y a la vez son fáciles de digerir Hay que tener en cuenta que hoy en día se recomiendan los cereales sin gluten (en principio en pequeña cantidad) antes de los 7 meses y que los cereales con gluten (avena, cebada centeno) solo deben ser administrados a partir de los 8 meses.
A partir de los 5-6 meses puede empezarse con la fruta fresca en forma de papillas o en preparados de cereales (sin gluten) con frutas o también para mayor comodidad en forma de tarritos o potitos.
A partir de los 7-8 meses puede llevarse a cabo la introducción de verduras (patatas, puerro, zanahoria) en forma de purés (pasadas por el pasapurés o batidora).
Posteriormente puede introducirse la carne (pollo hervido sin piel por ejemplo) La carne de ternera o conejo debe introducirse más adelante
A los 11 meses puede ya introducirse el huevo comenzando por la yema cocida añadida a la papilla o puré (salvo que haya algún antecedente de alergia) La clara de huevo así como el pescado (merluza, rape o lenguado) y las legumbres (guisantes, garbanzos, lentejas al principio sin piel) se introducirán a partir del año El yogurt natural (sin azúcar) solo o mezclado con frutas puede administrarse a partir de los 11-12 meses La leche de vaca completa no de administrará hasta los 18 meses.
El orden en el que se deben incorporar los nuevos alimentos debe seguir cierto intervalo de tiempo (dejar pasar una semana entre ellos por lo menos durante los primeros meses) y ser introducidos de uno en uno (es decir por separado) para que el niño se vaya acostumbrando a los nuevos sabores y a la tolerancia de los mismos.
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