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Una alimentación adecuada durante el invierno es la forma más habitual y correcta para adquirir ciertas defensas contra los virus invernales siendo este el motivo que ciertas vitaminas, minerales y ácidos grasos no deben estar ausentes en la dieta alimentaria infantil durante esta época del año.
La vitamina C es una de las vitaminas que no puede faltar para intentar prevenir ciertas procesos invernales, siempre que su fuente proceda de alimentos crudos (frutas, tomates etc.), ya que por ser muy inestable los alimentos que lo contienen al ser cocinados pierden el 50-60 % de su contenido (hay que tener en cuenta que una verdura cruda tiene el doble de vitamina C que una verdura cocinada) Es pues ésta una de las razones por las cuales es conveniente cocinar los alimentos con poca agua y utilizar el caldo de cocción si es posible.
La vitamina A, por otro lado parte, posee una acción contra las infecciones y las mucosas dando lugar su déficit orgánico a una disminución de su sistema inmunitario Por lo que respecta a los betacarotenos hay que tener presente ciertas recomendaciones con los alimentos que los contienen tales como aumentar su cocción (para aumentar la absorción de los mismos), añadir en las comidas pequeñas cantidades de grasas, así como evitar la descongelación prolongada de los alimentos y también procurar ofrecer las frutas con piel.
La vitamina E posee una acción antioxidante la cual gracias a ella mejora la respuesta inmune del organismo Tal vitamina precisa, sin embargo, la presencia de sustancias grasas para ser digerida por lo que en los alimentos debe añadirse cierta cantidad de ellas para así mejorar su absorción.
Vitaminas del grupo B El déficit de tales vitaminas (tiamina y vit B12) puede dar lugar a alteraciones del sistema inmune y disminuir la producción de anticuerpos.
El déficit de éstas vitaminas tiene lugar cuando el alimento es expuesto a la luz o a tratamientos térmicos durante largos periodos de tiempo siendo por ello conveniente consumir los alimentos lo más rápido posible una vez preparados o bajo ciertas condiciones oxidantes (es decir en las que se aumenta la superficie de contacto con el aire).
El déficit de hierro influye en la disminución de la respuesta inmune Existen ciertos alimentos que facilitan la absorción de hierro entre ellos la vitamina C (cítricos, naranja) etc.) y por el contrario otros que la inhiben entre ellos los lácteos, los compuestos fosforados (huevos, soja), los taninos (té o café) y los oxalatos (verduras de hoja verde).
El cobre se comporta como antiinflamatorio y antiinfeccioso potenciando el sistema defensivo y facilitando la síntesis de colágeno La absorción de cobre se ve favorecida por las proteínas que forman parte de la dieta.
El déficit de selenio disminuye el efecto bactericida así como la reacción de los anticuerpos Altas dosis de cinc y vitamina C facilitan la absorción de selenio que se halla presente en los alimentos.
El magnesio desempeña un papel importante en el desarrollo y la permanencia de las células inmunes Su déficit puede dar lugar a la disminución de las defensas del organismo.
Los flavonoides potencian la acción de la vitamina C activando la función inmunitaria y antivírica frente a las infecciones repetitivas Es conveniente evitar la cocción prolongada de las verduras y frutas puesto que el calor excesivo y su triturado alteran los pigmentos de los alimentos.
Tanto los ácidos grasos saturados como los insaturados afectan la respuesta inmune Los ácidos grasos se encuentran en los aceites de semilla (girasol, maíz, soja), germen de trigo y frutos secos.