La música en el adolescente es tan importante como la ropa que viste o los amigos con los que comparte unas mismas formas de vida. Prácticamente a diario una cantidad apreciable de adolescentes escuchan música desde que se levantan hasta que se acuestan e incluso muchos de ellos duermen con ella.
Tales adolescentes se colocan auriculares en su walkman al salir a la calle y se olvidan del mundo que les rodea, a la vez también ponen a todo volumen la radio del coche con el típico “chunda a chunda” machaconamente repetido (contaminando acústicamente las calles).
Entre los temas preferidos y aceptado por estos adolescentes se halla la música “pop” y la de aquellos cantoautores, sin olvidar la música “dance” y la gran variedad de estilos de música electrónica. Tanto los padres como los educadores andan preocupados por ciertas letras de canciones de contenido violento, sexualmente sugestivas o tratando de la droga. Sin embargo afortunadamente la mayoría de adolescentes suelen pasar por alto tales contenidos y suelen interpretar sus canciones favoritas en términos de amor, amistad, diversión y otras cuestiones más importantes para ellos.
Respecto a los “videoclips” o videos musicales algunos de ellos se limitan a reproducir actuaciones en grupo o cantantes sin que se haya demostrado impacto negativo alguno. Otros son embargo promueven la violencia y la promiscuidad sexual.
Los conciertos al aire libre son la máxima expresión del papel socializador de la música. Habitualmente se va al concierto con los amigos y uno/a se deja envolver por su ambiente en que se corean las canciones en grupo y bailan entre una masa enfervorizada que comparte los mismos gustos y efectos.
La empatía del concierto se lleva al limite cuando los ídolos musicales mueven grupos de fans (casi siempre jovencitas menores de 17 o 18 años) que ven en los cantantes de moda la proyección de todos sus deseos sublimados (con desmayos y ataques de histeria debidos a la magnificación del ídolo incluidos).
Otra cuestión son las fiestas en las que la música electrónica se acompaña de pastillas diseño para aguantar horas y horas de baile y percibir la música en un estado casi semihipnótico.
Los padres deberían conocer la música que escuchan sus hijos y las discotecas que frecuentan. Lo ideal seria que desde la infancia se impartiera una cultura musical para que en la adolescencia pudiera elegir entre los diferentes ritmos.
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