El cuidado del cordón umbilical (limpieza y desinfección) es indispensable para evitar la aparición de complicaciones (infecciones bacterianas) y favorecer, a la vez, el proceso de cicatrización del posterior ombligo. Tal proceso debe llevarse a cabo por lo menos una vez al día o más (en ocasiones hasta 3 o 4 veces) en caso de que las deposiciones del bebé lo hayan salpicado. Hay que vigilar si el cordón esta húmedo, si sale de él una secreción serosa o sanguinolenta y si presenta un aspecto purulento o desprende mal olor. En tales casos hay que comunicarlo rápidamente al pediatra quien tomará las medidas oportunas. Sin embargo una correcta higiene es suficiente para evitar cualquier riesgo de infección.
Técnica de la limpieza y desinfección (cura) del cordón umbilical y ombligo
El cordón umbilical (muñón) y las zonas circundantes (pliegues cutáneos que rodean el muñón) pueden limpiarse con agua y jabón y desinfectarse dando unos ligeros toques a lo largo del mismo (una vez al día o una vez cada dos días) con una bolita de algodón hidrófilo o una gasa estéril humedecida en alcohol de 70º,
Es importante señalar que mientras se conserva el cordón es conveniente no bañar al recién nacido para evitar que ello pudiera dificultar su cicatrización. Sin embargo con precaución puede intentarse bañarlo procurando no mojar la zona del cordón.
Por otra parte parece ser que el cordón se desprende más rápidamente si se deja expuesto al aire libre (siendo conveniente, por este motivo, dejar destapada la zona en la que esta situado el cordón) Una buena opción para ello es doblar la parte superior del pañal hacia abajo para que el muñón del cordón quede al aire libre. Hay pañales que ya vienen recortados en su parte delantera para cumplir tal función.
Existe la costumbre de cubrir el muñón del cordón (una vez se ha limpiado, desinfectado y enrollado una gasa a su alrededor) con una red elástica tubular para así proteger y mantener todo ello sujeto (no se aconseja emplear fajita alguna o venda umbilical).
La caída del cordón umbilical
Una vez ha caído el cordón umbilical su cicatriz resultante (el ombligo) aún tarda en cicatrizar, por lo que deben continuarse sus cuidados hasta su completa cicatrización (unas dos semanas). Para tal misión es conveniente no usar mercurocromo (antiséptico de color rojo) pues en caso de infección puede confundir el aspecto del mismo). Tampoco debe aplicarse antiséptico alguno a base de yodo, pues éste puede absorberse a través de la piel e influir en la función del tiroides. Corresponde al pediatra el aconsejar el antiséptico a utilizar en cada caso.
Es preciso poner en conocimiento del pediatra, para que éste tome las medidas oportunas, aquellos casos en que el muñón del cordón tarde más de lo normal en desprenderse o aquellos otros en los que la piel que rodea el ombligo se enrojece o la base del cordón supure o huela mal. También debe acudirse al pediatra si se observa que la cicatriz sangra de modo continuo, en caso de que el bebé presente fiebre (síntoma de infección), si ha aparecido un bultito blando en el ombligo (hernia umbilical) y si una vez se ha desprendido el cordón se observa una especie de excrecencia de la que sale una secreción parecida al pus (granuloma).
Secuencia de cómo curar el cordón umbilical
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