Como ya se ha señalado anteriormente se  conoce como suelo pélvico o periné  aquella región anatómica  de la pelvis considerada como el último obstáculo a superar durante el parto. El periné se halla situado entre la abertura vaginal y el ano y esta constituido por un conjunto de músculos y ligamentos que mantienen la vejiga, el útero y el recto en su posición normal y hallándose atravesado por los conductos de salida al exterior de estos órganos.

El periné o suelo pélvico es la zona del cuerpo que queda más debilitada después del parto debido a la enorme distensión de sus fibras musculares  por haber  soportado el peso del feto, haber estado su cabeza apoyada durante mucho tiempo  sobre el mismo y  por la dilatación que la vagina  (unos 10 cm) ha tenido que soportar para dejar pasar la cabeza del feto. Por otra parte  es en esta zona donde se suele realizar para facilitar la salida del feto una incisión o corte (episiotomía) con objeto de  prevenir posibles desgarros  y para acortar el periodo expulsivo.

Para evitar tal contingencia es conveniente que la madre inicie  durante el posparto  y lo antes posible un programa de ejercicios regulares* (ejercicios de Kegel principalmente) destinados a fortalecer la musculatura perineal para recobrar tanto el tono como la tensión que tenia esta zona antes del embarazo. Hay que significar que en el caso  de no llevar a cabo tales ejercicios podrían presentarse serias alteraciones tales como incontinencia urinaria de esfuerzo, prolapsos vaginales (caída del útero y la vejiga) y hasta ciertas disfunciones sexuales (coito doloroso). Hay que tener presente que el haber durante el embarazo a cabo una preparación del suelo pélvico  facilita en gran manera la rehabilitación postparto.

 

*

Ejercicios de Kegel

Una de las ventajas al proceder a tales ejercicios es que los mismos pueden llevarse a cabo adoptando cualquier postura o posición :

  •  Sentada al borde de una silla o de la cama con los pies apoyados en el suelo y las rodillas separadas.
  •  De pie, apoyando toda la espalda y la pelvis en cualquier pared con las piernas ligeramente separadas y las rodillas flexionadas.
  • Tumbada cómodamente boca arriba con las rodillas flexionadas y con los pies apoyados en el suelo (con los músculos de las nalgas, muslos y abdomen completamente relajados) y las manos sobre el vientre.
  •  De rodillas como si se gateara.
  • Como llevarlos a cabo

Para llevar a cabo correctamente los ejercicios de Kegel es preciso concentrarse para contraer y relajar los músculos específicos del periné.

Contracciones lentas: contraer hacia dentro (arriba) uno por uno los músculos pélvicos específicos que rodean el ano (como si se fueran a retener los gases), luego contraer la vagina (como si se quisiera sostener con ella un bolígrafo) y finalmente la zona de la uretra (como si se quisiera parar el flujo de orina). Aguantar la contracción de estos tres músculos durante unos 5 segundos y luego proceder a relajarlos durante unos 10 segundos. Repetir esta maniobra unas 10 veces.

Contracciones rápidas: llevar a cabo de la manera más rápida posible y con fuerza los ejercicios anteriores. Repetir tal maniobra unas 10 veces.

Es conveniente efectuar estas dos secuencias (10 de rápidas y 10 de lentas) al menos 10 veces al día (100 veces en total).

En los partos mediante cesárea y en aquellos casos en que no se ha practicado una episiotomía tales ejercicios pueden llevarse a cabo desde el primer momento y en el caso de haberse practicado una episiotomía es conveniente esperar unos días en llevarlos a cabo iniciándolos de forma progresiva (empezar por cuatro veces al día e ir aumentando su frecuencia y duración).