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El parto prematuro o a pretérmino es aquel que se desencadena antes de la 37ª semana de gestación.
Los partos `prematuros han aumentado en estos últimos años (aproximadamente un 8-10%) debido a los tratamientos de fertilidad, mayor edad de la madre (menores de 16 años y mayores de 35), embarazos múltiples, rotura prematura de las membranas o bolsa de las aguas, ciertas infecciones (de orina o de transmisión sexual), enfermedades maternas o problemas fetales que aconsejan adelantar el parto (con el objeto de evitar riesgos tanto para la madre como para el feto) así como otras causas desconocidas (asociadas al alcohol, tabaco, alimentación insuficiente etc.). Dependiendo de las causas que lo producen es importante mencionar que la mujer que ha tenido un parto prematuro tiene más posibilidades de tener otro igual.
El parto de un bebé prematuro es considerado de riesgo y precisa de cuidados especiales (mayor frecuencia de ecografías para comprobar el estado del cuello uterino y la monitorización fetal para controlar el estado el bebé) debiéndose procurar que sea lo más rápido posible. En ocasiones el realizar una episiotomía para evitar que el expulsivo se alargue, da lugar a que no se presenten en el recién nacido problemas respiratorios, cardiacos o neurológicos.
El parto prematuro debe realizarse en un quirófano con la presencia de la Unidad de Neonatología para prestar al recién nacido, lo más pronto y rápido posible, los cuidados pertinentes necesarios.
En la prevención del parto prematuro hay que considerar vigilar y tratar la hipertensión recomendando un bajo consumo de sal y el consumir alimentos ricos en potasio (plátano) y calcio (lácteos) los cuales favorecen la excreción de sodio.