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El parto consta de tres fases o periodos a saber: periodo de dilatación, periodo expulsivo y periodo de alumbramiento. Sin embargo existe un periodo anterior o preparto (borramiento del cuello uterino) cuyos síntomas deben considerarse como pródromos del inicio del mismo.
Borramiento del cuello uterino o preparto
Esta etapa (no dolorosa) suele durar de uno a dos días y se caracteriza por la aparición de contracciones irregulares y poco perceptibles que progresivamente van aumentando en cuanto a su frecuencia.
En el trascurso del este periodo las contracciones y los factores hormonales van cambiando la estructura del cuello (en lo que se refiere a consistencia y longitud) pasando de 3-4 cm. a escasamente medio centímetro hasta llegar a desaparecer o a borrarse totalmente, condición indispensable para que el cuello empiece a dilatarse y llegue a abrirse completamente.
Es durante esta etapa el que sin darse cuenta la mujer expulse el tapón mucoso que ha actuado como protector de aquellas infecciones que pudieran utilizar el cuello uterino como vía de entrada (sin embargo en ciertas ocasiones tal tapón mucoso se pierde días antes de dar a luz).
Periodo de dilatación
El “periodo de dilatación” consiste en la apertura del orificio del cuello del útero que comunica tal órgano con la vagina. Para que el parto sea posible es preciso que el cuello, una vez se ha borrado y se haya expulsado el tapón mucoso se dilate completamente (es decir alcance unos 10 cm.).
Este periodo de dilatación en ocasiones resulta ser el más largo y pesado para la mujer pudiendo durar desde unas 6-8 horas hasta 12 en las primerizas y bastante menos en aquellas mujeres que han tenido más hijos o multíparas (desde unas 2-3 horas hasta 8).
Es característico en tal periodo el que en un principio tenga lugar una fase de dilatación pasiva (paso de 0 a 3 cm) tardándose en tal cometido entre seis a ocho horas (sin descartar que en ocasiones puede tardarse un día entero) y posteriormente una fase de dilatación activa (paso de 3 a 10 cm).
Las contracciones en este periodo cuyo objetivo es el dilatar el cuello del útero para permitir el descenso y el paso del feto son a la vez que involuntarias, dolorosas, rítmicas y cada vez más intensas y frecuentes (apareciendo cada 2-4 minutos con una duración de 30 a 40 segundos siendo una característica de las mismas el presentar una fase de aumento y otra de descenso). En un principio las contracciones suelen presentarse en la región lumbar baja para luego, a medida que progresa la dilatación localizarse en la zona lumbosacra (lo que suele indicar el comienzo del periodo expulsivo). Es en este momento cuando hay que decidir si se lleva a cabo la analgesia epidural.
El haberse practicado los ejercicios de respiración y relajación así como de control mental durante los cursos de educación maternal facilita tal periodo. Durante este periodo la mujer procura adoptar la mejor postura que le proporcionará un mayor alivio del dolor (tumbada, sentada sobre una pelota etc.).
Hay que destacar que durante este periodo la ayuda de la pareja es fundamental para poder llevar a cabo todo lo aprendido durante los cursos de educación maternal en los que ha asistido.
Período expulsivo
El “periodo expulsivo” es aquel que abarca desde la dilatación completa (unos 10 cm) hasta la salida del feto al exterior. Es durante este periodo cuando la cabeza del feto, ayudada por las contracciones, debe flexionarse y rotar adecuadamente para ir adaptándose a la pelvis e ir descendiendo hasta llegar al plano muscular y también en el que la mujer tiene una participación ciertamente mas activa durante todo el parto ya que precisa para ello de la colaboración del diafragma y los músculos de la pared abdominal para ayudar a conseguirlo. El expulsivo suele tener normalmente una duración de 5-10 minutos en la multíparas y de una hora en las primíparas siendo la fase más corta y gratificante del parto.
En las mujeres a las que se les ha practicado la anestesia epidural, los deseos para empujar (contraer los músculos abdominales) pueden hallarse ausentes y a menudo muy débiles, por lo que es preciso el indicarles cuando tienen que empujar y cuando han de descansar. Es por tal razón que durante este periodo la presencia del padre (que ha asistido a los cursos de educación maternal) es de gran utilidad puesto que puede colaborar activamente en este sentido indicando a la mujer los momentos en los que debe llevar a cabo tales maniobras y de que manera.
Una vez la cabeza ya es visible en ocasiones es necesario llevar a cabo una episiotomía para evitar los desgarros perineales que podrían ocasionarse con la salida del feto. Tal práctica, sin embargo, cada vez tiende a realizarse con menor frecuencia gracias a haberse llevado durante el embarazo ciertos ejercicios o masajes para relajar la zona pertinente.
Si el periodo expulsivo se alarga o bien se detectan ciertas alteraciones en el bienestar del feto en ocasiones se considera necesario llevar a cabo una serie de recursos obstétricos adecuados para facilitar su pronta extracción (fórceps, espátulas o ventosa o bien mediante una cesárea).
En este periodo la postura clásicamente adoptada por la mujer es la tumbada boca arriba con las piernas separadas. Sin embargo hay otras posturas que pueden también adoptarse para tal fin (posición vertical, en cuclillas etc.).
Periodo de alumbramiento
El “periodo de alumbramiento” abarca desde la salida del feto hasta el desprendimiento de la placenta siendo considerado como la última fase del parto
En tal periodo se reanudan las contracciones aunque con menor intensidad en lo que al dolor se refiere con la particularidad de que en caso de haberse practicado la anestesia epidural apenas se sienten y se culmina con la expulsión de la placenta (entre unos 15 minutos y media hora) la cual será examinada con todo detalle para asegurarse de que no ha quedado ningún resto en el interior del útero.
En esta fase la madre debe empujar, según convenga, para ayudar a la expulsión de la placenta. Finalmente la madre será objeto de observación durante unas dos horas para controlar la posible aparición de hemorragias y si el útero se ha contraído correctamente. Una vez llevado acabo todo ello la madre será trasladada a la habitación.