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Puede decirse que el parto se inicia de manera espontánea cuando ocurren una o varios de las circunstancias siguientes…
En tales casos es conveniente acudir a la clínica u hospital (explicando el motivo por el cual se acude) donde se comprobará el grado de dilatación o apertura del cuello uterino (mediante tacto vaginal) y se actuará en función del estado del mismo.
Una vez confirmado el inicio del parto se le abrirá a la mujer (según protocolo) una breve historia clínica en la que se hará constar las semanas de gestación, tiempo que lleva con contracciones, si ha roto la bolsa de las aguas etc. registrándose y valorándose las constantes vitales habituales y el bienestar del bebé.
A la vez (según las posibilidades del Centro Sanitario) se llevara a cabo la monitorización de la paciente (técnica que puede continuarse durante el tiempo que dure la dilatación y el periodo expulsivo) la cual tiene por objeto vigilar el estado del feto durante el parto y comprobar si hay contracciones y como son).
Tal monitorización puede realizarse de forma externa es decir desde fuera del útero (para registrar la frecuencia y la dinámica uterina) o interna (dentro de la cavidad uterina) con objeto de registrar el ritmo de los latidos cardiacos del feto de manera continua o de forma intermitente (en periodos de 30-40 minutos cada hora) siendo una condición indispensable para que pueda llevarse a cabo el que se hayan roto la bolsa de las aguas. La monitorización interna aunque es una técnica sencilla no esta exenta de ciertos riegos estando contraindicada en determinados casos (hepatitis vírica VIH etc.).
Si se confirma que la mujer esta ya de parto se trasladará a la sala de dilatación. Es importante que en la citada sala la paciente este acompañada por la persona que haya elegido (frecuentemente la elección recae en la pareja aunque hay casos que se elige algún familiar) puesto que ello da lugar a una serie de beneficios tanto físicos como emocionales.