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La “analgesia epidural” es actualmente la forma mas divulgada, eficaz y segura de anular o reducir el dolor durante el parto, pudiendo llevarse a cabo en cualquier momento del mismo (aunque es preferible su puesta en práctica a partir de los 4-5 centímetros de dilatación). En caso de que el parto esté muy avanzado y la dilatación sea ya amplia hay que valorar si compensa su puesta en practica puesto que para que sea eficaz se requiere cierto tiempo (de 15 a 45 minutos).
El objetivo de la analgesia epidural es el hacer llegar un anestésico local en el espacio epidural (espacio situado entre la duramadre (meninge) y la pared del canal vertebral) para bloquear las conexiones nerviosas sensitivas que conectan la medula espinal con el útero y el canal vaginal para así eliminar la sensación de dolor en la zona abdominal y en las extremidades inferiores pero manteniendo su capacidad motora (movilidad muscular o contracción) para poder empujar cuando la cabeza del bebé asome (periodo expulsivo). Una de las ventajas de la analgesia epidural es el que la madre permanece consciente durante todo el parto y por tanto puede continuar colaborando en el mismo.
La posición de la paciente para llevar a cabo la analgesia epidural es la acostada de lado o la sentada en el borde de la cama con la cabeza f y el cuerpo flexionados hacia abajo y con la espalda ligeramente curvada hacia atrás. Hay que tener en cuenta que el éxito de la misma depende de la correcta posición adoptada.
La analgesia epidural se lleva a cabo introduciendo lentamente dosis adecuadas (aisladas o de forma continuada) de un anestésico local entre la segunda y la tercera vertebras lumbares mediante un delgado catéter de plástico (tan fino como un pelo) que se desliza por el interior de una aguja que previamente se introduce hasta llegar al denominado espacio epidural. Finalmente el catéter se retira cuando ha cumplido su misión. Todo el proceso suele durar aproximadamente unos 10 minutos.
El efecto de la anestesia epidural normalmente suele aparecer ,de forma progresiva, a los 15-25 minutos de haberse llevado a cabo dando lugar a un alivio completo tanto del dolor debido a las contracciones como de aquel producido por la distensión de los tejidos que produce el paso del feto por el canal del parto. A la vez alivia el dolor de aquellas molestias perineales debidas a la episiotomía practicada y de los desgarros que se hubieran producido durante el periodo expulsivo. La duración de la analgesia puede prolongarse el tiempo que se crea conveniente ya que a través del catéter puede administrarse la medicación anestésica el tiempo que se considere conveniente
Aunque la analgesia epidural normalmente no presenta contratiempo alguno (es considerada como una de las técnica básicas mas eficaces tanto para la madre como para el recién nacido), es preciso antes de llevarla a cabo el valorar que no exista contraindicación alguna para su puesta en práctica puesto que no todas las parturientas pueden beneficiarse de la misma. A la vez, antes de llevarla a cabo se comprobaran los análisis y pruebas llevadas a cabo últimamente y se realizaran aquellos controles (ritmo cardiaco del feto, control de la tensión arterial etc.) que se consideren oportunos. Si se cree conveniente se llevara a cabo un electrocardiograma antes de practicarla.
Las complicaciones de la anestesia epidural son muy escasas dando lugar en un 1% a dolor de cabeza (que dura unos dos o tres días y desaparece mediante reposo en posición tumbada) y al adormecimiento de las piernas (hormigueo). Aunque poco en ocasiones frecuente puede presentarse un descenso de tensión arterial (hipotensión).
El llevar a cabo el parto con analgesia epidural es una decisión que debe decidir previamente los padres una vez se les han hecho saber sus ventajas e inconvenientes. Es por esta razón que en muchos centros tal práctica requiere el consentimiento informado de la madre en el que se autoriza su puesta en practica en caso de solicitarla o precisarla.