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Los traumatismos perineales (episiotomía y desgarros) son unos de los temores de mujer durante el parto por su difícil recuperación y por las disfunciones que posteriormente puede dar lugar (incontinencia urinaria y fecal y dispareumia o coito doloroso).
La finalidad de la episiotomía (incisión en el periné de 3-4 centímetro), al ampliar el tercio inferior del canal del parto, el anillo vulvar y el periné es el acortar el periodo expulsivo, reducir el tiempo del alumbramiento y evitar los desgarros que pudieran producirse al impedir la excesiva distensión del periné.
Ahora bien el objetivo principal de la episiotomía es el prevenir un desgarro importante en caso de perinés o vaginas poco elásticas así como facilitar la expulsión de fetos con un peso por encima de lo normal, presentación de nalgas o en partos instrumentales.
La episiotomía puede ser vertical (incisión desde la entrada de la vagina hacia el ano) o media lateral (desde la entrada de la vagina hacia el lado medio derecho o izquierdo del periné).
La episiotomía vertical es más estética, menos dolorosa y sangra menos y da lugar a menos molestias en el posparto (sin embargo tiene el inconveniente de que puede dañar el esfínter del ano). La episiotomía media lateral comienza en la vulva y continua en línea oblicua (bien hacia el lado derecho como hacia el izquierdo), sin embargo, es más difícil de reparar y tarda más en cicatrizar.
En general la episiotomía evita la extensión de los posibles desgarros que pudieran afectar al del recto y ano. Su sutura se lleva a cabo con hilo sintético el cual se reabsorbe por si solo).
Cuidados después de la episiotomía
Los desgarros perineales son lesiones que se producen de forma espontánea durante el periodo expulsivo (paso de la cabeza o los hombros del bebé) pudiendo afectar a la vagina, periné y hasta al recto. Normalmente son debidos a fetos demasiado grandes o a posiciones anómalas en caso de perinés poco elásticos. Los desgarros cicatrizan con mucho menos dolor y en muchos casos solo afectan a la piel.
Los masajes y los ejercicios en tal zona perineal llevados a cabo durante el embarazo al dar lugar a la relajación y a la distensión de los músculos de tal zona evitan, en gran manera, a que no se produzcan desgarros y a que no se haya de practicar una episiotomía.
Hay que tener en cuenta que tanto la episiotomía como los desgarros pueden dejar en la zona externa de la vagina ciertas cicatrices de tejido fibroso (es decir poco elástico) que pueden dificultar su distensión o penetración en las futuras relaciones sexuales. En estos casos son fundamentales los masajes para mejorar la elasticidad así como uso de lubricanes.