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Controles médicos y otras pruebas durante el embarazo

El “control medico durante el embarazo” es la mejor garantía tanto para la futura salud de la madre como para la correcta evolución del feto. A la vez  permite a los padres seguir el desarrollo del  mismo sin angustias y con total tranquilidad. Sin embargo no existe un plazo fijo respecto  al momento en que  tales controles han de practicarse, puesto que cada paciente los necesitará, con mayor o menor frecuencia, según los factores de riesgo que pudieran presentarse

En  realidad el control médico del embarazo puede comenzarse en el momento en que la mujer esta segura de que esta embarazada e incluso antes (es decir  cuando se piensa ir a buscar a un bebé). Lo mas frecuente (aunque cada caso es diferente) es acudir a la consulta médica  cada cuatro semanas (hasta la  36ªsemana), cada dos semanas (hasta la  39ª semana)  y  de una tres veces por semana  hasta el momento del parto (a partir de la  41ª semana). Sin embargo el control del embarazo debería comenzar cuanto la mujer es ya consciente de que esta embarazada.

Entre las revisiones médicas y controles (visita al ginecólogo) cabe destacar como principales el examen físico general de la paciente, el control de la tensión arterial (puesto que cifras elevadas pueden ser indicios de una preeclampsia), el peso corporal (puesto que el mantenimiento del mismo dentro de unos limites normales evita la aparición de complicaciones)  y  los análisis de sangre y orina. .

Las “pruebas diagnósticas” permiten descartar con antelación y de una manera fiable anomalías cromosómicas en el desarrollo del feto (síndrome de Down u otras poco frecuentes).

Tales pruebas antaño solo se llevaban a cabo teniendo en cuenta el criterio de la edad de la embarazada (es decir en aquellas que superaban los 35 años). Ahora bien teniendo en cuenta  el hecho de que el síndrome de Down  se presentaba  también en mujeres menores de 35 años (por no haberse efectuado tales prueba expresamente) y puesto que la mayoría de embarazos  tienen lugar a esta edad, ello es el motivo de  practicarse en la actualidad un sistema o prueba eficaz (screening del primer trimestre) a todas las mujeres embarazadas independientemente de la edad (y no por el simple hecho de que ésta sea superior a los 35 años) lo cual  permite detectar aquellas mujeres con un riesgo elevado.

 

Primer trimestre

  •  Análisis completo de sangre: hemograma completo, grupo sanguíneo y Rh, niveles de hierro (sideremia), glicemia y colesterol. Descartar hepatitis B y C, sífilis, rubeola, toxoplasmosis o Sida.
  •  Análisis y cultivo de orina: prueba rutinaria  (que se repite en cada trimestre) para descartar la presencia y la cantidad de proteínas, azúcar o la  presencia  de una infección urinaria (mediante  cultivo).
  • Screening bioquímico para descartar anomalías cromosómicas: cribado bioquímico (entre la 8ª a la 10ª semanas o del primer trimestre) recomendado a todas las embarazadas, de manera rutinaria, para comprobar los  marcadores bioquímicos (niveles sanguíneos de la gonadotropina corionica (HCG) y los niveles de una proteína A plasmática específica del embarazo (la PAPP-A).   
  • Ecografía  por vía vaginal (entre la 11ª-14ª semanas ): para corroborar  tanto la presencia del embrión  como si éste se halla implantado en el útero o se ha anidado fuera de él, confirmar a la vez y sin margen de error si hay uno o más embriones, determinar las semanas de gestación y descartar (como complemento al screening anterior) si el futuro bebé esta dentro de un grupo de riesgo o no  al comprobarse la existencia en el feto de la llamada traslucencia nucal ( presencia de un pliegue detrás de la nuca )  la cual evidencia  una probable alteración  cromosómica (Síndrome de Down u otras alteraciones genéticas).

 

 

Segundo trimestre 

  • Análisis de sangre: hemograma (para orientar sobre una anemia por  falta de hierro),   bioquímica básica y análisis de  orina (sedimento y cultivo)  para orientar sobre la salud de la madre en aquel momento.
  • Screening del segundo trimestre (entre la 14ª y la 16ª semanas): cribado (si no se ha hecho antes) para comprobar los niveles séricos maternos de alfafetoproteina (AFP), gonadotropina corionica (HCG) y la  fracción libre de estriol  y asi poder descartar en caso de no presentar cifras normales cualquier anomalía cromosómica. Sin embargo tal prueba por si sola no conlleva ningún diagnóstico certero debiéndose complementar con una amniocentesis,
  • Ecografía de alta resolución (entre la 16ª y 22ªsemanas): como complemento del  screening para ratificar el riesgo de presentarse alteraciones cromosómicas o  en la semana 20ª  para vigilar el crecimiento del feto, la situación de sus órganos  (placenta y la cantidad de líquido amniótico) y si la postura en que se encuentra el feto lo permite determinar el sexo  con certeza.
  • Test de O´Sullivan (entre la 24ª y la 28ª semanas y en ocasiones antes): para detectar la presencia y concentración de glucosa en sangre (glicemia) la cual indica que la gestante es susceptible de sufrir una diabetes gestacional (tal test se lleva a cabo en todas las gestantes).                                                                                                                                                                                                                    En caso de ser positivo (> 1.40) se llevará a cabo adicionalmente una curva de glucemia (similar a la prueba anterior aunque un poco más larga) para confirmar tal  diabetes.
  • Amniocentesis (entre la 16ª y 18 ª semanas): para confirmación diagnóstica (junto al screening del 2º semestre) de la presencia de alguna cromosomopatía.

 

 

 

Tercer trimestre

  • Análisis de sangre y orina: son habituales para confirmar el estado general de la embarazada un hemograma completo para descartar una posible anemia, así como también   análisis de orina  (glucosa, proteínas y cultivo).
    Hacia la semana 36ª de embarazo suele llevarse a cabo una analítica específica  consistente en pruebas de la función hepática y renal y las pruebas de  coagulación  (para el caso de tener que practicarse una analgesia epidural o una anestesia general).
  • Ecografía (en la  34ª-36ªsemanas): tal ecografía puede ser la última en llevarse a cabo para conocer el estado del feto, comprobar la localización de la placenta, determinar la cantidad de líquido amniótico  y valorar como va a ser el parto.
  • Cultivo del flujo vaginal (en la 37ª-38ª semanas): prueba que puede repetirse en la semana 40 si no se ha presentado el parto cuyo objetivo es detectar la presencia del estreptococo B o estreptococo agalatiae que puede albergarse en la vagina de la embarazada y ser un factor de riesgo de infección en el recién nacido al atravesar el canal del parto.
    En la primera semana del 9º mes de embarazo es conveniente llevar a cabo una analítica específica (consistente en pruebas de coagulación, función hepática y renal) para el caso de practicar una anestesia epidural o anestesia general  y también llevar a cabo un electrocardiograma.
  • Monitorización fetal externa: en las últimas 4 semanas de gestación (a partir de la  37ª y hasta la 40ª semanas) para vigilar la actividad cardíaca del feto (pulso fetal) y a  la vez la duración e intensidad de las eventuales contracciones uterinas de la madre si se hubieran presentado..