Volver a Portada
EDUCACIÓN MATERNAL




Puericultura Tigex
Principales problemas de salud que pueden presentarse durante el embarazo

El hecho de que existan o puedan  presentarse ciertos problemas de salud durante la gestación obliga a llevar a cabo un riguroso  control  para su detección. Entre los más comunes hay que citar los siguientes

 

Hipotensión

Se considera que la tensión arterial es normal cuando sus valores oscilan entre 130-140 mm de Hg de tensión sistólica y 70-80 mm de Hg de tensión diastólica.

La tensión arterial baja (hipotensión) aunque no es peligrosa debe ser regulada pues puede provocar una disminución del aporte de sangre al feto  y puede dar lugar en la madre a la aparición de mareos (con el consiguiente riesgo de caídas), sudoración, perdida de visión e inestabilidad (en ocasiones perdida de consciencia). La adopción de ciertas medidas (recomendadas por el facultativo) pueden mejorarla.

 

Hipertensión

La “hipertensión” (cifras de tensión arterial superiores a 140/90) durante el embarazo es uno de los problemas que mayores repercusiones puede dar lugar tanto en la madre como en el feto  lo que obliga  a llevar a cabo en estos casos un control medico mas riguroso  de lo habitual y a establecer ciertas medidas terapéuticas adecuadas (se cree que una de cada diez mujeres la padece). La hipertensión puede ser causa de prematuridad y retraso en el crecimiento intrauterino del feto ( con  bajo peso al nacer) y  en ciertas ocasiones, puede ser un signo temprano de  un temible  trastorno de carácter grave conocido como preeclampsia.

La hipertensión se halla normalmente asociada a la edad de la gestante siendo una patología cada vez más frecuente en la embarazadas primerizas, mayores de 35 años, embarazos múltiples, en aquellas mujeres que aumentan de peso desmesuradamente durante el embarazo y en las gestantes diabéticas.

Los riesgos que presenta la hipertensión, tanto  para madre  como para el feto,  dependen del tipo  de hipertensión y de su severidad.

Existen tres tipos de hipertensión:

  • Hipertensión crónica previa al embarazo. En este caso la mujer ya sufría de hipertensión antes de quedar embarazada.
  • Hipertensión inducida por la gravidez o hipertensión gestacional. En este caso la tensión arterial presenta cifras superiores a 140/90 mm de Hg, soliendo aparecer hacia la 20ª semana o más de gestación y desaparecer  a los pocos días o semanas después del parto. En aquellos casos leves el seguir hábitos alimenticios adecuados y el llevar a cabo ejercicios saludables es suficiente para conseguir un control de la misma no siendo necesario tratamiento farmacológico alguno.
  • Hipertensión severa (preeclamsia y eclampsia). Tal hipertensión puede presentarse en la segunda mitad del embarazo  y se resuelve pocos días después del parto dando lugar a una elevada cifra el riesgo tanto para el feto como para la madre. Tal cuadro puede identificarse por el aumento de la tensión arterial así como por el  aumento brusco del peso corporal por retención de líquidos con la consiguiente aparición de edemas y por la presencia de proteínas en la orina. En caso de presentarse convulsiones el cuadro se denomina “eclampsia” siendo considerado por su gravedad una actuación  médica urgente.

En el caso de que la gestante presentara una hipertensión crónica previa (cifras de tensión elevadas antes de la 20 semana de gestación) los riesgos son aun mayores por lo que debe llevarse un seguimiento constante (cuidar la alimentación, reposo adecuado, análisis repetidos y  un severo tratamiento farmacológico.

El tratamiento de la hipertensión arterial durante el embarazo exige, por otra parte, una serie de recomendaciones  tales como mantener una actividad moderada, aumentar el número de horas de reposo y disminuir la retención de líquidos. Por otra parte es conveniente una alimentación adecuada (dieta variada y rica en frutas y verduras con un moderado uso de la sal).

 

Diabetes

Parece ser que entre un 5 y un 10% de mujeres sin ser diabéticas  sufren un importante aumento de azúcar durante el embarazo el cual desaparece después del parto y no supone problema alguno si se controla adecuadamente

La gravidez actúa como factor agravante en la “diabetes” aumentando las necesidades de administrar insulina, sin embargo actualmente las mujeres diabéticas pueden quedarse embarazadas sin dar lugar a problema alguno (solo es necesario un control periódico). El objetivo preventivo en estos casos es mantener los valores normales de azúcar (glucemia) dentro de los límites de la normalidad (mediante el control casero diario del mismo).

La dieta rigurosa  indicada por al médico y adaptada a cada paciente (pues no existe una dieta ideal) prescindiendo de los dulces, no abusar del pan, incluir  las frutas y verduras en la  alimentación, el control del aumento de peso, el ejercicio físico moderado llevado a cabo con regularidad (andar o nadar unos 30 minutos al día), el autocontrol de la glucosa domiciliario y en ciertos casos la administración de insulina (adaptando sus dosis según las necesidades del momento) son la principales medidas preventivas a llevar a cabo. Es conveniente, a la vez practicar un examen oftalmológico para detectar   la posible aparición de una retinopatía diabética.

Las mismas precauciones anteriores deben llevarse a cabo en caso de aparecer una diabetes inducida por la gestación denominada diabetes gestacional  (trastorno en el que los valores de azúcar en sangre son anormalmente altos). Tal proceso afecta a un 7% de las embarazadas detectándose mediante el análisis de los niveles de azúcar en sangre (glucemia) o el test de O´Sullivan (entre la 24ª y 28ª semanas). Sin embargo la diabetes gestacional, afortunadamente, aparece muy raramente y suele desaparecer tras el parto. A pesar de ello, sin embargo, es conveniente repetir las pruebas a las 6-12 semanas después  del parto.

Es importante en aquellos casos de diabetes gestacional vigilar el crecimiento del feto y observar si surge alguna complicación como consecuencia de la misma. Tanto el control precoz de su posterior como el correcto tratamiento  son las mayores garantías para que no surjan complicaciones.

 

Asma

El “asma” es la alteración respiratoria más frecuente que puede aparecer durante la gestación siendo su curso imprevisible puesto que puede mejorar, permanecer estable  o empeorar. Sin embargo, con un control adecuado el asma no debe ser motivo de preocupación alguna durante el embarazo. En estos casos no debe suprimirse el tratamiento que se estaba llevando a cabo sino procurar adaptarlo a tal situación.

 

Epilepsia

En más de la mitad de mujeres afectas de epilepsia el embarazo da lugar a que se intensifiquen las convulsiones que tienen lugar en tal proceso. En estos casos  es el facultativo quien debe de ajustar las dosis de los medicamentos  correspondientes (teniendo presente que beneficien a la madre y que no perjudiquen al feto) así como  a la vez corregir debidamente tanto las carencias nutritivas como vitamínicas que pudieran asociarse.

 

Problemas cardiacos

Actualmente pacientes afectas de alguna cardiopatía pueden quedar embarazadas y tener hijos. Sin embargo, no puede ignorarse que existe un mayor riesgo de complicaciones y que el parto puede ser más problemático que el de aquellas mujeres sin cardiopatía alguna.

El hecho de que la mayoría de las alteraciones cardíacas  tiendan a agravarse durante la gestación hace que sea conveniente llevar a cabo, mas a menudo de los habitual una consulta médica con el especialista correspondiente para recibir aquellos consejos esenciales que deben tenerse en cuenta en estos casos (evitar el cansancio físico, la sal en la dieta, vigilar el aumento de peso, la aparición de anemia  y las situaciones de estrés o ansiedad). Es evidente que durante el parto en estos casos la vigilancia debe ser mayor.