Existen adolescentes que quizás no sirven para cursar estudios universitarios u oficios altamente cualificados pero “si dan para más” si sabemos ubicarlos en el trabajo más acorde con sus posibilidades.
Una de las situaciones que puede darse es el del muchacho con aptitudes limitadas que no alcanza los medios pedagógicos establecidos en el aula de la escuela ordinaria. Su comportamiento y aceptación de sí mismo es correcta aunque sufre por su futuro estando dispuesto a hacer los que le ordenen los adultos. En este caso es deseable cambiarlo de escuela e inscribirlo en otra donde las exigencias sean menores o en el caso de tener habilidades mecánico-manipulativas pensar que pudiera tener éxito en una formación profesional que no implica grandes esfuerzos de aprendizaje.
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La adicción al juego en el adolescente (ludopatía o ludomanía) puede considerarse como la reina de las adicciones sin droga y suele hallarse asociada, en muchas ocasiones, a la dependencia del alcohol u otras drogas con estados depresivos y con actos delictivos (hurtos, falsificación de cheques, etc.). Tal ludopatía puede manifestarse por la adicción a los juegos electrónicos, a los ordenadores y sobre todo a los videojuegos o videoconsolas. El adolescente adicto suele ser a menudo, un ser solitario, introvertido, irritable e incomunicado con el entorno.
La anorexia nerviosa es actualmente considerada como una enfermedad grave (con una mortalidad a largo plazo dentro de las enfermedades psiquiátricas) que está de moda y que gracias a los medios de comunicación llega a transmitirse a todos los sectores sociales de nuestra población adolescente (principalmente a la femenina en un 95%).
Nadie pone en duda que salir de noche con los amigos es muy divertido. El problema estriba cuando ello se convierte en una obligación de cada fin de semana.
La “bulimia ” considerada como la hermana bastarda de la anorexia nerviosa podría definirse como la preocupación del adolescente por su peso, lo que conduce a comer de manera exagerada (en ocasiones a escondidas y sin masticar).
En el momento en que el adolescente se siente fracasado en sus estudios todo se viene abajo puesto que en el fracaso escolar todos los estamentos sociales se ven salpicados, teniendo efectos colaterales en ellos mismos, en sus padres y demás familiares, maestros y en la colectividad en general.













