En general es importante evitar la exposición directa , difusa o refleja del “ sol”, principalmente en la playa ,puesto que debido a la arena la reflexión de los rayos solares crece en un 25 %
En bebés de menos de 6 meses no se recomienda la exposición directa del sol pues al carecer de la capacidad natural de la piel para defenderse (adaptación y protección) pueden producirse quemaduras solares de carácter grave. En general hay que limitar su contacto con el sol a un agradable paseo junto al mar a primera hora de la mañana o cuando el sol se esta ocultando (siempre debidamente protegido).
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En la actualidad existe un producto “fotoprotector especial medusas” que incluye en su formula un extracto de plancton que posee ciertas propiedades protectoras ante los contactos con medusas. Su acción se centra en que los tentáculos de las medusas resbalan sobre la piel confundiendo a los sensores de las células urticantes y bloqueando la comunicación entre los sensores y el cuerpo de tales células liberando a continuación ciertos inhibidores para impedir los impactos urticariantes. Tal producto debe aplicarse unos 30 minutos antes de acudir a la playa.
La “playa” además de significar para los niños un lugar favorito de maravillosas diversiones, también es fuente de innumerables riesgos y peligros inimaginables. Al respecto hay que tener presente que, a pesar que el principal y más temible peligro de la playa es sin duda alguna el ahogamiento, existen otros peligros principalmente relacionados con ella tales como el sol, el agua y el calor, los cuales deben tenerse en cuenta al pensar disfrutar de un día de playa con niños.

En primer lugar al comprar un “casco” debe tenerse presente ,como principal e ineludible requisito ,el que esté homologado (hay una etiqueta en su interior con las siglas CE). A la vez ha de ser de la talla adecuada, es decir, debe quedar fijo en la cabeza del niño (nunca holgado ni estrecho).













