Los reflejos son respuestas musculares de origen involuntario estereotipados ( es decir siempre se producen de la misma manera) a diversos estímulos sensoriales. Los denominados reflejos primarios son aquellos que están presentes desde el nacimiento desapareciendo algunos de ellos durante el primer año, aunque otros perduran durante toda la vida ( por ejemplo parpadeo ,tos, estornudo ,bostezo etc.).
Entre los reflejos primarios hay que señalar los siguentes:
Reflejo de succión: tal reflejo consiste en que al rozar ligeramente los labios o suavemente la mejilla del bebé con un dedo éste abre la boca,alza los ojos y gira la cabeza en dirección al pecho de la madre y efectua un movimiento de succión con los labios. Tal reflejo tiende a desaparecer a finales del primer año.
Reflejo de extrusión: tal reflejo consiste en la expulsión de cualquier alimento semisólido colocado en la parte anterior de la boca del bebé (lengua). Suele desaparecer hacia los cuatro meses momento en que el niño ya puede trasladar el alimento hacia la parte posterior de su lengua.
Reflejo de presión plantar y palmar (agarre): al contactar cualquier objeto en la palma de la mano o planta del pié, estos se contraen con fuerza como si quisiera agarrarlo. Tales reflejos tienden a desaparece hacia los 4 meses.
Reflejo de la marcha automática: al contactar la planta de los pies del bebé con una superficie (mesa de exploración por ejemplo) y agarrandolo por las axilas éste movera sus piernas hacia delante como si quisiera caminar. Tal reflejo tiende a desaparecer a finales del primer trimestre.
Reflejo de Moro ( del abrazo o del sobresalto) : al inclinar el bebé hacia atrás o al dar una palmada sobre la mesa para provocar un sonido estridente éste reacciona levantando los brazos y las manos hacia adelante cerrandolos luego como si quisiera dar un abrazo y girando a la vez la cabeza. Este refelejo desaparece hacia el cuarto mes.
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La identificación del recién nacido, siempre en presencia de la madre y antes de salir de la sala de partos es una práctica habitual rutinaria en todas las maternidades y hospitales cuya finalidad es el que sea imposible confundir a los bebés.
La caída del primer diente es un acontecimiento importante en los niños puesto que esperan el regalo que les traerá el “Ratoncito Pérez”.
A partir de los tres meses puede administrarse, si no es posible calentarlo (al estar de viaje, por ejemplo), un biberón a temperatura ambiente siempre que el agua utilizada para su preparación se haya hervido previamente o se haya utilizado agua mineral. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que por norma general el biberón caliente por la noche ayuda al bebé a conciliar el sueño.













