La cadera está constituida por la articulación de una esfera (cabeza del fémur) y un hueco (cótilo en la pelvis). Un paro parcial del desarrollo intrauterino en la región de la cadera motivará una serie de alteraciones (pérdida de contacto) en la articulación cótilo-cabeza femoral que predisponen a la luxación de la misma constituyendo la llamada cadera luxable. Si la alteración se produce antes del tercer mes de vida intrauterina (85% de los casos) la cadera aparece ya luxada en el momento del nacimiento, es decir la cabeza del fémur sale de su cavidad o acetábulo dando lugar a lo que se conoce por luxación congénita de cadera.
La “luxación congénita de cadera” es una de las malformaciones más frecuentes en el recién nacido (1,5 a 2 por cada mil) pudiendo englobar tres tipos de alteraciones distintas a saber: la displasia, la subluxación y la luxación completa.
La “displasia de cadera” (tipo más frecuente)consiste en el aplanamiento del cótilo (cavidad de la pelvis donde se aloja la cabeza del fémur) y por tanto la cabeza del fémur no encaja bien en tal cavidad articular (cótilo). La “subluxación” consiste en el desplazamiento de la cabeza del fémur dentro del cótilo(pérdida del contacto) por ser dicha cápsula demasiado laxa (más bien rara) . La “luxación completa” se manifiesta cuando la cabeza femoral se halla fuera de su cavidad cótilo (forma más rara de las tres).
Los recién nacidos más expuestos a presentar tal complicación son las niñas primogénitas (80%) fruto de un parto de nalgas. Otros factores que pueden influir en su aparición son entre otros los antecedentes familiares de la madre con luxación congénita de cadera y una clara distribución geográfica.
El diagnóstico de la luxación congénita de cadera es eminentemente clínico llevándose a cabo en el primer examen que el pediatra somete al recién nacido o durante las primeras semanas de vida del bebé mediante la puesta en práctica de ciertas maniobras (Ortolani y Barlow). Sin embargo, muchos pediatras sistemáticamente llevan a cabo una ecografía (antes de los 6 meses). La radiografía si bien puede confirmar la presencia de una luxación no la descarta en caso de negatividad.
La puesta en práctica en el recién nacido de la maniobra de exploración denominada de Ortolani para diagnosticar tal alteración tiene por finalidad notar el resalte producido, en la cadera luxable, con la entrada y salida de la cabeza femoral en la cavidad cotiloidea (acetabulo) y consiste en flexionar las rodillas y caderas del niño en ángulo recto (90º) . Tal maniobra se lleva a cabo colocando al bebé de espaldas (boca arriba) sobre la mesa de exploración separandole sus rodillas hacia el plano de la cama para hacer entrar la cabeza en el cótilo (momento en el que se percibe el resalte (chasquido) que la reducción produce). La maniobra de Barlow tiene por finalidad luxar la cadera que estaba previamente en el acetabulo (cavidad en la pelvis).
Teniendo en cuenta que de los 3 meses al año la maniobra de Ortolani puede ser prácticamente negativa es la asimetría de los pliegues de los muslos y el acortamiento del miembro los signos que en aquel momento harán sospechar la presencia de una luxación.
El tratamiento a seguir debe ser precoz y varía según la edad del niño y el tipo y grado de la misma. El pronóstico es favorable una vez instaurado el tratamiento adecuado mediante un aparato ortopédico (arnés de Pavlik) que mantiene los muslos separados y rotados externamente (como una rana). En caso de fracaso terapéutico o que el diagnóstico se haya hecho demasiado tarde debe practicarse una intervención quirúrgica correctora.
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