
Las “uñas” consisten en una lamina dura, resistente y traslucida compuestas de queratina y otras proteínas y minerales (calcio, hierro, cinc) y grasas.
La formación de la uña comienza por la llamada lamina ungueal que tiene forma de media luna y es de color blanquecino y tiene la propiedad de ir creciendo constantemente y sin interrupción para formar la uña definitiva.
Se calcula que las uñas de las manos se renuevan cada seis meses creciendo en los niños a razón de un milímetro por semana. Parece también que las uñas de la mano derecha (en los diestros), por su movilidad, crecen más rápidamente durante el día (así como durante el verano) y que traumatismos repetidos (morderse las uñas u onicofagia) estimulan su crecimiento.
La misión de las uñas es el proteger el extremo de los dedos de los traumatismos y roces mecánicos que pudieran producirse. Por lo que se refiere a su color una uña normal es rosada con su matriz blanquecina y su superficie es lisa brillante y pulida.
Respecto a su forma, las uñas pueden ser cuadradas, rectangulares o en abanico siempre de bordes lisos conteniendo la mitad de la ultima falange. En cuanto a su grosor este es de 0,5 mm en las manos y 1,3 mm en los pies.
Sin embargo, en ocasiones, la uña adquiere una forma semiesférica. Tal patología de la uña suele asociarse a una patología pulmonar (bronquitis crónica): Otras veces la lamina de la uña se separa del lecho ungueal por acción del sol (fotooinicolisis) o de alguna enfermedad asociada.
Respecto a las anómalias que pueden presentarse en los niños hay que citar, entre otras, aquellas la presencia de estrías transversales o longitudinales, manchas grises, negras o marrones y los bultos alrededor de su borde.
A la vez, las uñas pueden adoptar un tamaño reducido (producido por la onicofagia), un adelgazamiento o un ligero aumento de las mismas, la desaparición, abombamiento o hundimiento de la lamina ungueal (o lúnula), una perdida de brillo etc.
Ha que tener en cuenta que una higiene correcta de las uñas las mantiene sanas.
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En general el que el bebé se lleve todo lo que esta a su alcance a la boca es considerado normal,es decir como parte de su desarrollo (puesto que con ello adquiere una mayor conciencia y le ayuda a hacerse una imagen mental de lo que está manipulando). Se podra decir que tal acto les sirve para interiorizar lo que ven construyendo dentro de su cuerpo la imagen de los que han visto fuera y por tanto no debe ser objeto de preocupación por parte de los padres.
Los primeros dientes suelen empezar a brotar en los bebés entre los 6 y los 8 meses (aunque parece ser que en las niñas brotan un poco antes). Sin embargo ello tiene sus excepciones que entran dentro de la normalidad.
Muchos padres llegan se preocupan y hasta llegan a reñir a su hijo cuando ven que se toca sus órganos genitales y se estira el pene, sin embargo, el interés del bebé por tal zona del cuerpo es completamente normal y comparable al que pueda manifestar por cualquier otra zona. Así pues no hay que preocuparse por ello y menos reñirlo.
Cuando la falta de agudeza visual depende exclusivamente de la parte óptica del ojo estamos ante lo que se denomina “un defecto de refracción”. Entre ellos hay que mencionar como principales la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo.













