Es evidente que el bebé no puede avisarnos en el caso de que sus zapatos le queden pequeños y le molesten, puesto que los zapatos son tan flexibles que sus pies se adaptan al tamaño del zapato.
Ahora bien ante el peligro de que el zapato apriete sus pies y pueda obstaculizar el movimiento correcto del mismo hay ciertos indicios que pueden poner de manifiesto tal anomalía a saber….
- Si entre el pié y la puntera del zapato queda un espacio inferior al ancho de un dedo.
- Si al quitarle los zapatos cierta parte de los píes están enrojecidos.
- Si las uñas tienden a curvarse hacia arriba o están descarnadas.
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Algunos niños tienen la manía de tirarse o arrancarse su propio pelo (por simple placer o para liberar tensiones) con la particularidad de que siempre se tiran de una misma zona, por ejemplo el pelo del flequillo, nuca, pestañas, etc. Tal acto se denomina tricotilomania y afortunadamente es un hábito reversible que suele iniciarse en niños ya mayores de cinco años y remitir al llegar a la adolescencia.
El recién nacido en la maternidad se le suele pesar diariamente. A continuación a los tres días de haber salido de la clínica (y coincidiendo con la visita al pediatra) es conveniente volver a pesarlo para comprobar que ya no existe la pérdida fisiológica de peso.














